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Pitada al himno, a la bandera y al propio rey

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01062015

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Pitada al himno, a la bandera y al propio rey




Pitada al himno, a la bandera y al propio rey

El “venenoso” fútbol, se ha convertido en ese veneno corrosivo y muchas veces mortal y cuyos efectos se están produciendo las veinticuatro horas de cada día y debido a su brutal internacionalización. También es vehículo de perniciosas avaricias, corrupciones cuantiosas, e incluso de poder e inmunidad. Pienso que no es necesario puntualizar casos concretos, que por otra parte hoy mismo abundan, son conocidos y en diferentes tribunales están siendo encausados, aunque al final “no pasará nada”; ya que la inmunidad con que gozan muchos de “los bien instalados”, así lo aconseja al poder político, puesto que el fútbol sobre todo es un arma para controlar a las masas y las bilis que destilan abundantemente estas enormes concentraciones de “lo que sean”; puesto que me niego a denominarlos como aficionados a un deporte, puesto que ello está totalmente ausente de sus apetitos encaminados todos a que gane “su equipo, cueste lo que cueste”.
El pasado sábado tuvo lugar el encuentro final, para dirimir quién se llevaría “la copa del rey”. Para mí resultaba aterrador, el ver tanta gente aglomerada en tan poco espacio y en tantas alturas o pisos de nivel; imaginaba lo que allí pudiera ocurrir en una desbandada, de las que ya hay múltiples experiencias por las ocurridas en gran parte de lugares. Nunca me ha sido agradable esa “lucha” que no deporte y desde niño lo aparté de mis aficiones precisamente por sus violencias; pero y por nada del mundo, ni aun llevándome en palanquín y garantizándome una docena de guardaespaldas, me situaría en uno de esos lugares tan peligrosos como absurdos.
Si abrí el televisor por la emisora donde se retransmitía, fue por ver con mis propios ojos, la reacción de una gran masa de energúmenos allí presentes, al sonar el himno nacional y ver cómo reaccionaría desde el rey, hasta la que debiera ser la autoridad suficiente como para que no se produjeran esos bochornosos actos.

El graderío era una inmensa mancha de “uniformes” de los colores de los equipos vasco y catalán, que allí competían. También abundaban las banderas de colores varios y sobre todo “separatistas”, pero ninguna vi de la española; hubo quién se colocó hasta “una cabeza de león”, para señalarse aún más con “su equipo”; no hubo ni un solo instante de silencio respetuoso, todo eran gritos y “bramidos”; y pese a que el inicio, fueron el desfile de los jugadores, que llevaban de la mano a niños de corta edad, quizá para que vieran pronto, la realidad del mundo a donde han sido encaminados; y en el que uno de sus principales dioses, junto al del dinero, era “el balón de fútbol y los veintidós hombres que lo llevan a patadas hasta donde pueden, o los dejan”.
El poema (“u lo que sea”) lo ha reflejado magníficamente el fotógrafo de la agencia EFE, cuya instantánea y a todo color, publicó el diario Ideal de Granada del domingo 31 de Mayo; en ella, aparecen dos jugadores de los que han vencido, agarrando con una mano cada uno y levantándola hasta donde pudieron, la gran copa “real”; pero uno de los jugadores que tiene libre la mano izquierda, la levanta igualmente con todas sus fuerzas pero con el puño cerrado, coincidiendo el puño, en el entrecejo y nariz del propio Rey Felipe VI; que a primera vista parece que recibe el puñetazo, sino real sí que “virtual”; mientras el monarca ríe ampliamente con cara satisfecha por esos hechos, que al parecer satisfacen a todos muchísimo. Hay un ministro que aparece en esa foto, que “se relame de gusto” o esa es la impresión que da y en general, todo el conjunto pareciera reflejar “una gran bendición o bien caído sobre España entera que debe por ello considerarse una nación privilegiada”.
Sugiero busquen esa portada del periódico citado y juzguen por lo que allí aparece; donde y desde luego, ni el rey ni resto de “autoridades” que habría muchas, muestran intención de haber pensado e irse de allí tras la brutal pitada que aguantaron, de forma incomprensible, para quienes simplemente… somos españoles.
Hábiles y sin escrúpulos, demagogos políticos, han sabido inculcar en las masas que tanto la bandera, como el escudo y al igual que el himno nacional, son símbolos “franquistas, fascistas, de la represión de la terrible guerra civil, etc.”.
Por lo que conviene aclarar, que estos símbolos son mucho más antiguos y pertenecientes a la normal y muy grande historia de una nación, que se denominó ESPAÑA; puesto que el escudo, data de los reyes católicos y de cuando éstos conquistaron todos los territorios hispanos y que en conjunto formaron la primera nación que como tal se constituyó en Europa y de las primeras del mundo; y a la que tan esforzados reyes, dotaron e un idioma (EL ESPAÑOL) que hoy hablamos más de quinientos millones de terrícolas y que hasta el presidente actual de “USA” tiene que emplear, puesto que es el segundo idioma más empleado en tan extensísima nación.
El himno nacional y la bandera, vienen de la época del único Borbón que destacó en el gobierno de España (Carlos III) el himno, creo que lo recibió como obsequio de otro “pariente” reinante en otro poderoso imperio europeo, y la bandera no recuerdo el exacto origen de la misma, pero observen los que tengan ese poder de análisis, el que en ella predominan los colores más brillantes y visibles, que hoy se emplean, en el socorro y señalización de salvamento en el mar; entonces imagino que ese “rojo y gualda” (o rojo y amarillo) fue adoptado, por cuanto en aquella época, la mayor y más poderosa flota era la del Imperio Español, y aquella enseña, ondeando incluso en mares brumosos, era la señal inequívoca para decir a quien fuere… “que estamos aquí, que somos españoles y ojo con lo que hacéis”. O sea y en definitiva, todo ello es un orgullo o como mínimo, debe ser una satisfacción para reconocernos a nosotros mismos como españoles; aunque luego cada cual “barra para su patria chica”, puesto que una cosa no debe interferir en la otra… ¿Pero tanto catetismo y a estas alturas no mueve a risa al mínimamente inteligente?

Antonio García Fuentes
(Escritor y filósofo)
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Antonio García Fuentes
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