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URNAS VACÍAS: PUEBLOS AGOTADOS (I) En aquella “república” llegó un momento en que apenas funcionaban los organismos o estamentos, que en teoría debían mantenerla en un estado aceptable como en algunas épocas de la misma lo estuvieron; si bien desde un

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29062017

Mensaje 

URNAS VACÍAS: PUEBLOS AGOTADOS (I) En aquella “república” llegó un momento en que apenas funcionaban los organismos o estamentos, que en teoría debían mantenerla en un estado aceptable como en algunas épocas de la misma lo estuvieron; si bien desde un




URNAS VACÍAS: PUEBLOS AGOTADOS (I)

En aquella “república” llegó un momento en que apenas funcionaban los organismos o estamentos, que en teoría debían mantenerla en un estado aceptable como en algunas épocas de la misma lo estuvieron; si bien desde un principio se fue instaurando una especie de péndulo político, que oscilaba según en qué época y por este sistema pendular, el gobierno recaía en uno de los dos grupos mayoritarios en que al final se decantó el tipo de gobiernos de aquella república, una vez muerto al que consideraron un tirano durante mucho tiempo. La realidad vista fríamente por los historiadores honrados y no contaminados por los sentimientos o instintos “pendulares”, demostraron fehacientemente que aquella tiranía no lo fue tanto y si bien en un principio sí que hubo atrocidades (como las hubo antes y en los dos bandos: “no se olvide esto”), pero luego dominada la situación y sobre la base de... “sangre, sudor y lágrimas”, aquella república pudo rehacerse, en todo menos en lo que se denominaba libertad política, pues en ello el tirano mantuvo el partido único hasta su muerte, queriendo (iluso) que el sistema le sucediera para lo que incluso dejó las bases e instrucciones.
Pues las bases existían en forma de una economía floreciente y que nunca antes, a lo largo de la larga historia de aquel país, tuvieron sus gentes, puesto que (y es curioso y digno de meditarse) desde las “cenizas” en que partiera el régimen del tirano, hasta el momento de su muerte, no sólo la población se dobló en habitantes, sino que se crearon riquezas cómo para que aumentase de forma sorprendente la denominada “clase media”, que es la que sostiene y hace progresar a una república, según ya dijera el sabio Pitágoras en sus consejos a los gobernantes.
Pero... lo que ocurre siempre o casi siempre, los políticos piensan en revanchas más que en enriquecer y consolidar mejor el legado recibido y surgió lo más temible que puede ocurrir, cuando cae un gobierno que se ha mantenido firme durante mucho tiempo.
Y lo que ocurre es que los que se consideran herederos “de todo”, emprenden las terribles luchas por el reparto del botín, pues afortunadamente y como antes se dice... había bastante botín a repartir, puesto que la dictadura dejó las arcas saneadas, con reservas más que abundantes y sin apenas deudas a otras repúblicas. El Tesoro Nacional era sólido y suficiente como para partiendo de ello, haber seguido en paz y concordia, hacia unos horizontes mejores que los que vinieron. Por aquello tan cierto de que... No sólo de pan vive el hombre”.
Y es que antes de aquel sistema pendular que se estableció décadas después; al principio hubo partidos políticos a centenares; entre ellos los que pretendiendo unos separatismos absurdos, alguno hubo que directa o indirectamente ya había creado un terrorismo que asoló la república y no sólo por la sangre que derramara, sino por las incertidumbres y las secuelas de inseguridades que se produjeron a consecuencias del mismo.
Iniciadas las luchas por el poder, unos y otros, lo que les importó siempre fue el poder mismo, no otra cosa; o sea controlar los recursos económicos de toda la república y dirigirlos a su capricho, o peor aún, derivarlos hacia propiedades privadas asumidas por los adictos al partido que hubiera llegado a ese poder, que incluso llegó a ser de tipo cuasi absoluto, debido a las mayorías absolutas, conseguidas en el sistema denominado “democracia”, el que no funcionó cómo debiera haber funcionado, según dejara determinado aquel reinventor de la democracia moderna y que fuera Montesquieu o Barón de Secondat.
Los tres poderes de una democracia según el citado (legislativo, ejecutivo y judicial), debieran ser independientes, pero la realidad fue otra, aquellos tres poderes se mezclaron o entremezclaron de tan nefasta manera, que se produjeron hechos en cantidades abundantísimas de latrocinios y actos fuera de la ley, tapados por subterfugios más o menos burdos o pseudo legales, pero que supieron imponer y cubriéndose unos a otros... por aquello que tan bien aclara la frase de... “hoy por mí mañana por ti”.
Llegó un momento en que la denominada clase política, lo controlaba todo y ello sobre la base de un aumento atosigante de departamentos y enchufados en los presupuestos oficiales y a los que se les pagaba de forma larga y generosa, con arreglo a lo que cobraba el que trabajaba en la inmensidad de negocios particulares que pululan en un Estado. Puesto que en las sucesivas y muy abundantes llamadas a las urnas, para elegir gobiernos múltiples (desde el nacional al municipal, pasando por el regional y provincial) se necesitaban “ejércitos” de colaboradores, los que en mayoría acudían a arropar a sus “jefes de fila” (que no líderes como se solía decir)... sabedores de que si conseguían aunque sólo fuera una parcela del poder, algo recaería en muchos de ellos, pues el sistema que se estableció era de un reparto proporcional del poder y con arreglo a los votos... cosa muy inteligente para “los jefes o cabecillas”, ya que así se aseguraban el medrar en política por largos períodos de tiempo... algunos lo lograron de por vida y “saltando de unos puestos a otros y según circunstancias”. En cada plebiscito o elecciones había un inmenso botín a repartir, del que nadie respondía hiciera con él lo que le diera la gana, para ello ya contaban con lo que antes he relatado sobre el mal funcionamiento de los poderes que habrían de controlarlos; los que “debidamente domesticados”, o no intervenían o si algo se destapaba, inmediatamente era tapado o diluido de forma inocua. (Continuará mañana)

Antonio García Fuentes
(Escritor y filósofo)
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