La Cafeteria & Co
Hola !!! Bienvenidos a "La Cafeteria & Co" un

espacio de

amigos que nos reunimos para opinar, publicar y expresarnos

libremente en un ambiente de respeto y cordialidad.
La ultimas notas en TP
Sondeo

Para que usas internet?

0% 0% [ 0 ]
0% 0% [ 0 ]
50% 50% [ 1 ]
50% 50% [ 1 ]
0% 0% [ 0 ]
0% 0% [ 0 ]
0% 0% [ 0 ]
0% 0% [ 0 ]
0% 0% [ 0 ]
0% 0% [ 0 ]

Votos Totales : 2

Palabras claves

intoxicados  


URNAS VACÍAS: PUEBLOS AGOTADOS (yII) Es claro que al igual que ocurría con esa clase política, ocurría con la clase adinerada o grandes propietarios, puesto que muchos de ellos y de ambas clases, acumularon capitales inmensos y algunos (se dice) que inc

Ver el tema anterior Ver el tema siguiente Ir abajo

30062017

Mensaje 

URNAS VACÍAS: PUEBLOS AGOTADOS (yII) Es claro que al igual que ocurría con esa clase política, ocurría con la clase adinerada o grandes propietarios, puesto que muchos de ellos y de ambas clases, acumularon capitales inmensos y algunos (se dice) que inc




URNAS VACÍAS: PUEBLOS AGOTADOS  (yII)

Es claro que al igual que ocurría con esa clase política, ocurría con la clase adinerada o grandes propietarios, puesto que muchos de ellos y de ambas clases, acumularon capitales inmensos y algunos (se dice) que incluso en el extranjero y a buen recaudo de controles por parte de la nueva república... “las cárceles y los castigos, quedaron como siempre... para la plebe y alguna clase media un poquito rebelde y que no pudieran aislar en el ostracismo”.
Y cómo el interés de esas clases dominantes y que resumen las dos palabras que siguen... “dinero y política”, sólo se ocuparon de cuanto se dice, pues la república empezó a crecer en delincuencia común a una velocidad enorme y tan es así, que llegó un momento en que pese a todas las penitenciarías que había y que se hicieron de nueva construcción... que fueron muchas... no había lugar para mantener más presos en las cárceles de la república y optaban, por ir acortando condenas, conceder privilegios a penados y ponerlos en la calle, aun cuando en muchos casos, fuesen asesinos, que reincidieron y siguieron asesinando, robando, estafando, etc. También aumentó muchísimo la delincuencia denominada “de guante blanco”, pero ya hemos dicho, que “el dinero y la política” estaban bien enlazados y a éstos apenas si se les tocaba, salvo a alguno que quiso “acaparar demasiado poder y que estaba reservado para otros”; pero aún en la cárcel, estos privilegiados lo fueron dentro de ella y en amplio sentido de lo que significa la palabra privilegio.
Siguieron las ya atosigantes y cansinas votaciones, pues cada año había que “votar algo”
y las urnas no paraban de ser sacadas para que en ellas, el denominado “pueblo soberano”, eligiera nuevas ternas de políticos, pero eso sí, elegidos en listas cerradas e impuestas por los partidos dominantes, que en realidad en vez de partidos democráticos, eran una especie de dictaduras soterradas y a cuyas cúspides, sólo llegaban los que dejaban entrar los ya instalados. O sea que los que se llenaban sus bocas de “democracia”, jamás la implantaron en sus organizaciones internas, puesto que como ya dije, era la forma de que muchos se eternizaran en puestos de poder y con garantías de emolumentos substanciosos; amén de guardaespaldas, coches blindados, etc.  “mientras al pueblo lo podían robar, extorsionar, o incluso asesinar en una indefensión nunca conocida tras las guerras civiles padecidas”; todo el aparato policial, se empleaba principalmente en sostener y cuidar de las cúpulas y de que el país no se moviese para nada... salvo para pagar impuestos que cada vez fueron más altos y confiscatorios.
Proliferó igualmente y paralelo a cuanto se dice, una infinidad de parásitos, marginales o marginados, a los que se les mantenía y cuidaba, principalmente por conseguirles el voto, puesto que el voto de muchas de éstas muchedumbres, era la base para conseguir el poder de quién por ello mismo los cuidaba y mantenía, pese a que muchos de ellos eran pobres parásitos a los que nadie se cuidó de  educar y formar para hacerlos ciudadanos libres... era mejor mantener una gran cantidad de súbditos o cuasi siervos... o sea, la versión de “la plebe de Roma y el pan y circo”, pero dos milenios después de aquello que nos cuenta la historia.
Pero llegó un momento en que la gente, se cansó; la gente que no percibía fondos de lo que se vino en denominar “la teta nacional” (erario público) y cada vez iban menos a votar, se cundió el desánimo y la terrible frase de... ¿votar, para  qué? No se rebelaron, no, aquellas gentes eran lo suficientemente inteligentes para haber aprendido que la rebelión por la fuerza y como siempre, sólo traería desgracias y penurias para los rebeldes; por tanto decidieron emplear una especie de colectiva resistencia pasiva y la que se fue extendiendo, de forma que en cada votación iba menos gente a votar. Y ello pese a que por los medios de “comunicación social” (todos controlados por el dinero y la política) y empleando todas las técnicas habidas y por haber, se les incitaba a ejercer “el sagrado derecho al voto”.
Así en aquellas últimas votaciones, ocurrió algo insólito. Llegado el día crucial y establecidas las mesas y las urnas; cubiertas las plazas de los vigilantes de las mismas... fueron entrando los que votaron aquel día y que sólo fueron, los pertenecientes a partidos que esperaban algo o ya lo tenían asegurado, y algunos de sus familiares... echaron las papeletas en las urnas, extrañándose de que tan poca gente hubiese ese día en los colegios electorales.
Llegado el escrutinio, la cantidad global fue irrisoria con arreglo a la población de aquella república, pero como “el que no vota no cuenta”; con toda la cara dura del mundo, se consideraron válidas aquellas elecciones y contando y recontando aquella miseria de votos, se hicieron los consabidos repartos por la ley proporcional, que un belga inventara para “este tipo de compadreo” y se constituyeron todos los cargos... como si nada hubiese pasado en aquella ya agotada república.
Todo siguió la “normalidad democrática” e incluso se llegó a la inauguración oficial y toma de posesión de los “cargos electos por el pueblo”, para lo que se montó la  parafernalia que cada vez se montaba y al amparo de tal espectáculo, se fue reuniendo en la  explanada del palacio donde morarían “aquellos padres de la república”... una silenciosa multitud, que fue acudiendo pausadamente y sin producir recelos a los cientos de guardias armados que velaban por la seguridad del evento. Así se pudo llenar a rebosar aquella explanada y cuando el acto terminó y con gran boato, todos los asistentes y por orden  de categorías iniciaron la salida “triunfal”, del parlamento; aquella multitud y en total silencio, fue sacando de sus bolsillos una hoja de papel tamaño folio, que mostrándola a toda aquella “aristocracia democrática”, la pudo ir leyendo sin dificultad alguna.
      Aquel folio y en letras grandes ocupándolo todo, simplemente decía.
¡¡F U E R A!!


Antonio García Fuentes
(Escritor y filósofo)
[Tienes que estar registrado y conectado para ver este vínculo] (aquí mucho más)

Antonio García Fuentes
Miembro distinguido
Miembro distinguido

Mensajes : 2013
Reputación : 67
Fecha de inscripción : 08/11/2010

Volver arriba Ir abajo

- Temas similares
Compartir este artículo en : Excite BookmarksDiggRedditDel.icio.usGoogleLiveSlashdotNetscapeTechnoratiStumbleUponNewsvineFurlYahooSmarking

 
Permisos de este foro:
No puedes responder a temas en este foro.