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ESPAÑOL Y CATALÁN – DOS DÍAS EN CATALUÑA (y II) (La Sagrada Familia) Sabido es que Antonio Gaudí y Cornet (Reus 1852 – Barcelona 1926) es el autor de tan grandiosa obra; pero es menos sabido que en 1903, cuando fue encargado de continuar (era otro pro

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01092017

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ESPAÑOL Y CATALÁN – DOS DÍAS EN CATALUÑA (y II) (La Sagrada Familia) Sabido es que Antonio Gaudí y Cornet (Reus 1852 – Barcelona 1926) es el autor de tan grandiosa obra; pero es menos sabido que en 1903, cuando fue encargado de continuar (era otro pro




ESPAÑOL Y CATALÁN – DOS DÍAS EN CATALUÑA (y II)
(La Sagrada Familia)


Sabido es que Antonio Gaudí y Cornet (Reus 1852 – Barcelona 1926) es el autor de tan grandiosa obra; pero es menos sabido que en 1903, cuando fue encargado de continuar (era otro proyecto cuyo autor desconozco) las obras del citado templo, cerró la cripta con acertadas modificaciones y saliéndose del primer proyecto, creó el suyo propio con el originalísimo y ya mundialmente famoso, estilo, y en el que creara diferentes construcciones, hoy cuidadas como monumentos a la arquitectura del siglo XX. Se dice que Gaudí era ferviente creyente cristiano católico y debido a ello, derrochó toda su inteligencia y fantasía en dedicar a Dios, una singular obra; lo que logró plenamente y aun cuando apenas pudo ver terminada una mínima parte de la misma, pues aun cuando murió accidentalmente (fue atropellado por un tranvía) pero cuando ello ocurre, era ya un anciano y naturalmente poco hubiese durado su vida, en la normalidad.
Transcurre la mañana del diez de junio del 2001; visitamos en esa mañana (que es lluviosa) el citado y grandioso monumento, que se encuentra en avanzado estado de construcción.
Entramos en el mismo por la primera fachada construida y ya famosa, por cuanto la enmarcan las dos, no menos famosas torres, que durante muchos años, lucieron solitarias sobre los tejados barceloneses. Lo primero que el observador minucioso, denota en dicha fachada, es la piedra ya envejecida y que ya tiene el color negruzco, de la piedra que empieza a envejecer en un monumento y en sus exteriores. En ella ya se aprecian a simple vista, el excremento de las muchas palomas que por allí pululan (puede que igualmente de gorriones y otras aves) en cantidad abundante; ello me recuerda lo tantas veces recordado y que pronunciara ante un monumento situado en el lejano Oriente, el gran escritor español, Vicente Blasco Ibáñez... “El hombre construye para los cuervos, las plantas parásitas y los reptiles; únicos herederos en el tiempo, de la obra del hombre” (cito de memoria).
Me separo del grupo y en solitario me dedico a ver y observar, la gran obra de aquel gran hombre hispano, nacido cerca de la que fuera ‘imperial Tarraco’, la que a su vez fuera capital de gran parte de la ‘Hispania’ romana, donde y como en el resto del romanizado imperio, se hablaba y escribía en un solo idioma ‘oficial’ y el que unía en aquella época a casi toda la Península Ibérica, amén del citado gran imperio. Antes y a menor escala, igualmente aquellos pueblos y en gran medida, estuvieron ‘unidos’ por otra cultura compartida; la ibera ó íbera, que entre otras cosas, tuvo dos alfabetos perfectamente catalogados. Los arqueólogos actuales, no cesan de descubrir obras artísticas y arquitectónicas, que demuestran que aquellas mal denominadas tribus... no lo eran en absoluto. Luego vino lo del ‘español y catalán’, pero ello ocurriría muchos siglos después. Mientras rememoro todo ello y veo la gran obra, sonrío levemente y valoro el pasado, el presente y pienso con escepticismo en el incierto futuro que nos aguarda, si analizamos a fondo, todo cuanto está ocurriendo a nuestro alrededor.
Sigo con lentitud, viendo y observando el estado actual de las citadas obras, diseñadas por ese gigante de la arquitectura moderna; al que considero más que catalán y español, ciudadano del mundo y por tanto, perteneciente a todos cuantos le admiraron, le admiramos y le admirarán en el futuro; sean españoles o chinos, canadienses o japoneses... argentinos o filipinos.
Denoto que con la lentitud de la marcha de esta obra, la misma va a buen ritmo (el costo debe ser enorme) y siguiendo; y al parecer muy escrupulosamente, las directrices del arquitecto y las que dejara detalladamente dibujadas y calculadas.
En el exterior del templo hay abundancia de postulantes, los que recaban el óbolo, la dádiva, o incluso la suscripción a una obligación de pago anual, para obtener fondos que permitan la continuidad de la obra, a la denominada ‘Junta Constructora de la Sagrada Familia’, que deduzco es la encargada de llevar las obras hasta el final de las mismas; curiosamente la entrada/folleto que se nos entrega, para la visita gratuita, viene al dorso de la misma, ya preparada para dicha obligación de pago anual: todo el texto (deduzco) viene en catalán, menos el nombre y dirección de la citada junta, el que viene en correcto español ‘de todos los españoles’ ; o sea para que ‘no se pierda’ nada que pueda ser de valor monetario.
A las peticiones (correctas y educadas) de ayuda, corresponde y contribuye, gran parte de los muchísimos visitantes y que somos de muchas nacionalidades y por tanto de idiomas diferentes; pero a todos (pienso) subyuga o atrae enormemente, esa ‘filigrana’ enorme, la que cual joya realizada en piedra, nos aplasta con sus dimensiones, espacios y proporciones indefinibles por lo amplio y variado de todo ello. Los catalanes, lo saben y aprovechan esa emoción, por aquello de que... ‘la bolsa suene’; y hacen, pero que muy bien.
Observando esos espacios y proporciones, así como la especie de ‘babel’ de enormes andamiajes y todo tipo de utillaje apropiado, acompañado de los materiales ya dispuestos para su uso o colocación; observo que en ‘esas alturas’, vuelan en cantidad notable, otros pájaros. Son gorriones, los que con su habitual persistencia (han seguido al hombre a casi todos sus asentamientos modernos) buscan lugares apropiados y seguros, donde posarse, anidar y proliferar en la continuidad de su especie. En ese momento, mis recuerdos van hacia Marco Aurelio... “No olvides cuando veas una obra, por grande que esta sea, el que la misma ya está muriendo” (cito de memoria) : Triste pero real y ello es así, mal que nos pese... pero hay que seguir construyendo, para asombro de los siglos y los hombres, que terminada la vean.
Continúo dando la vuelta a tan asombroso recinto interior (hay un itinerario marcado y separado de la obra) que discurre por la nave central del que será futuro templo y al final del mismo, obligadamente has de pasar por una amplia estancia, que forma parte de la obra y en la que han sido instalados, grandes paneles y reproducciones, donde se pueden ver y leer, diferentes puntualizaciones de la obra y donde pueda paliarse el gran asombro del visitante: sobre todo el profano y el estupor que pueda sentir; por ello esos paneles son (o debieran ser) para que este se entere aún más, de lo que pudiera haberle pasado desapercibido. Increíblemente esos textos están sólo escritos en catalán; los catalanes que ha ideado esa exposición, seguro que han olvidado, que posiblemente Gaudí (así lo creo, pues el gigante (intelectual) no puede ser nunca enano) ideó esa obra para que fuera admirada por cualquier hombre o mujer, de cualquier idioma o nacionalidad... esperemos que ‘alguien’ repare en ese craso error, y ordene sean reproducidos los textos, en los principales idiomas del mundo... nadie va a pedir o pretender, que no sean encabezados por el catalán (respetable idioma), pero hoy, la mayoría de visitantes al monumento inacabado de Gaudí, seguro que no son catalanes y ni entienden ni hablan así, por ello es muy lamentable ese hecho ridículo de un solo idioma.
Vuelvo a sonreír tenuemente, cuando abandono el lugar... y saliendo a la plaza donde se encuentra la citada fachada, la que vuelvo a admirar como ya hice en otras ocasiones... y al levantar la cabeza, me doy cuenta que me llueve en la cara... está lloviendo y ‘llueve para todos’; reitero, es el día diez de junio del año dos mil uno y yo, quizá ya no vuelva a ver desde aquí... esta gran obra... la que me atrae desde niño, puesto que mi padre y antes de que yo hubiese nacido, dejó una postal en casa, la que realizada ‘en colores’, muestra la belleza de esta fachada y sus dos torres... siempre me sentí atraído por ellas... han transcurrido desde aquella época, más de setenta años; cuento casi sesenta y tres, en la actualidad y ya empiezo a... ‘venir de vuelta de todo’..

NOTAS:
Ver Diccionario ‘Espasa’.
La cita se encuentra en su obra: ‘La vuelta al mundo de un novelista’.
En el original que guardaré en mis archivos, y anexo al mismo; quedará archivada dicha entrada/folleto, para ‘curiosidad futura, si la misma se produce’... pues a mí, me dará ya lo mismo, puesto que difícilmente la volveré a ver (tiene el número 009571).
Libro ‘Los estoicos’: Editorial Nueva Acrópolis – Madrid 1997.


Barcelona: 9 y 10 de Junio de 2001

Antonio García Fuentes
(Escritor)
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