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V I A J E A M A R R U E C O S (ABRIL 1993) (XIII) Así y en el centro de este campamento, han preparado un espacio al aire libre y debidamente alfombrado; dicho espacio es de forma cuadrada y a su alrededor han instalado las sillas ya descritas y en

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27082018

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V I A J E A M A R R U E C O S (ABRIL 1993) (XIII) Así y en el centro de este campamento, han preparado un espacio al aire libre y debidamente alfombrado; dicho espacio es de forma cuadrada y a su alrededor han instalado las sillas ya descritas y en




V I A J E A M A R R U E C O S
(ABRIL 1993)
(XIII)


Así y en el centro de este campamento, han preparado un espacio al aire libre y debidamente alfombrado; dicho espacio es de forma cuadrada y a su alrededor han instalado las sillas ya descritas y en las cuales nos sentamos a charlar o fumar plácidamente y al propio tiempo, "mirar la luna y las estrellas, de este limpio cielo que se nos presenta en el desierto". Hace una temperatura muy agradable (de noche de verano). Nuestros guías (Carlos y Nordín) tratan de amenizarnos la velada, a la que se unen algunos de los nativos que "prestan sus servicios en estas instalaciones". Se invierte el tiempo en hacer juegos de cartas, cantar, contar chistes y chascarrillos, e incluso se baila, al son de unos timbales que tocan los ya referidos empleados, los que acompañan esta percusión con cantos "que solo ellos entenderán", nosotros también entonamos algunos en nuestro idioma, los que supongo tampoco entenderán ellos.

Para dar "más ambiente" a esta acampada, se nos ha encendido una hoguera, que se consume muy pronto y quedamos sin ese "amor" que produce el fuego de una hoguera en descampado y de noche. Con todo esto, "matamos el tiempo" y se van venciendo los clásicos recelos, ya que algunos, en realidad, no saben si irse a dormir o pasar la noche en vela, puesto que tienen ciertos reparos en dormir en el suelo y en las referidas condiciones, cosa comprensible por demás... se comenta que estas instalaciones debieran tener un mínimo de comodidades (que no tienen) y que es necesario contar con (al menos) duchas y por causas fáciles de comprender, ya que es imaginable el estado en que nos encontramos después de casi quinientos kilómetros de viaje, en un día de calor y sobre todo, las mujeres se encuentran en situación bastante crítica.
En esta larga velada, recapacito y recuerdo que en el programa turístico, se nos había ofrecido (y así consta en el escrito entregado a nosotros) el que esta noche la pasaríamos en Erfoud, con... "cena bufé, junto a la piscina del hotel ya referido ("categoría cuatro estrellas"), en el que tendríamos alojamiento y en el que deberíamos desayunar al regreso de esa visita para ver amanecer en el desierto"...? Sorprendentemente nadie ha protestado aún de ello y yo tampoco "tengo gana de hacerlo"... "el último día de viaje, surgirá la protesta y petición de compensación económica por este "fiasco o abuso de confianza"... protesta que iniciarán otros miembros de la expedición y a la que me uno, pero... ¿si no compensan... merecerá la pena un pleito?... "ya veremos que es lo que pasa y en que queda luego todo", yo por mi parte escribiré directamente a la agencia "mayorista" y que considero es la principal responsable (lo hice a mi regreso y sin resultado... "se pasaron la pelota de uno a otro" y no me abonaron nada... lo di por perdido, pues no quise denunciar (oficialmente y que resulta gratuito) el hecho y crear problemas a quien... dice ser mi amigo (Carlos)...?
Seguimos "aguantando" esta absurda velada y va pasando el tiempo y llega la hora en que "oficialmente empieza el nuevo día" y es por tanto pasada la media noche cuando...?.
Pese a todo... "algunos nos encaminamos a nuestras colchonetas" (yo soy de los primeros) ya que el cansancio nos domina y nos obliga a tendernos "donde sea". Es claro que nos acostamos vestidos y sólo... "nos aflojamos el cinto y nos quitamos los zapatos"... cubriéndonos con la burda manta que nos han colocado en cada una de las citadas colchonetas; yo me "he gestionado" una almohada y en forma de uno de los cojines que había en algunos divanes del comedor, puesto que en las colchonetas no hay almohadas. Pasamos un buen rato de "puro cachondeo español"... y con ese buen humor (de circunstancias) nos vamos quedando dormidos, pues que remedio nos queda y... ¡Qué caramba, hemos venido (o nos han traído) a tener una nueva experiencia!... ¡Y desde luego, ésta... será inolvidable!
Antes de quedarme dormido, siento frío; debe ser el clásico frío del desierto, el que siento por cuanto mi colchoneta es la primera y está en la vertical de la intemperie en parte de la misma y no hay protección vertical; me arrebujo y tapo con esta gruesa manta y me duermo... "mirando un claro cielo estrellado", mientras recuerdo de mi ya lejana época "de niño" y de aquellos veranos, en que íbamos la chiquillería a las eras, donde era llevada la mies para su posterior trilla y en la que nos acostábamos "panza arriba" (en las trilladas parvas también) y mirábamos éstas mismas estrellas que esta noche veo claramente y que... "mañana describiré"... ¡Qué pequeño es el hombre y el mundo en que ésta habita!... es mi último pensamiento antes de quedarme dormido... alrededor de la media noche.
Cuando despierto es aún de noche, miro al cielo y sigo viendo "encima de mi" la constelación del "Carro", nombre familiar y que dábamos los niños a estas "siete estrellas brillantes" y cuyo nombre científico es el de, "Osa Mayor". Es claro que ahora veo "al Carro" en posición más "avanzada", calculo y creo que en dirección noroeste. Enciendo mi encendedor y miro el reloj, pues están apagadas las luces que antes había... son las cinco y diez minutos... al poco rato, siento el canto de un pájaro, luego el de un madrugador gallo y que supongo canta en la próxima aldea, oigo "roncar o gruñir" a unos dromedarios y ello muy cerca de nosotros... "roncan (también) algunos de los componentes de nuestro grupo de turistas"... me levanto y me dirijo hacia una de las letrinas, quiero ser el primero, pues no quiero ni pensar, lo que pueda ser aquella placa turca... "cuando la hayan visitado tres docenas de personas", pues aunque algunos aguanten, pero en total somos más de cincuenta los que hemos dormido aquí. Cuando vuelvo, ya otros se han levantado (ya se ven las primeras "claras del día") y se va formando el murmullo clásico de personas que hablan en voz baja, aunque en el desierto... "se oye todo". El guía nos dice que vamos a ver "nacer" el Sol; mientras para ello se van preparando (yo ya lo estoy) analizo y estimo positiva esta extraña aventura, de una noche y un amanecer en el desierto, puesto que -repito- aquí empieza de verdad... "el desierto que vemos en las películas", ya que nada más salir de este campamento empieza la finísima arena y las características dunas.
Junto a las jaimas y en la parte de atrás, han dormido un grupo compuesto por unos veinte dromedarios y de ahí "esos ronquidos oídos por mi", también han dormido junto a ellos, algunos cuidadores de los mismos ("camelleros") y algunos jóvenes o chavales, que vienen a llevar debidamente sujetos a cada uno de estos animales, cuando en ellos subamos los que vamos a emplearlos como cabalgadura para adentrarnos en el desierto. Estos chavales también "vienen" a vendernos piedras y fósiles de las montañas y las que portan, bien colocadas en unas cajitas metálicas que les sirven de expositor. Esto ya no me extraña en absoluto, pues existe un verdadero "ejército" de vendedores de piedras y que se disemina, desde Marrakech hasta casi llegar a Meknes (Mekinez) y que cubre toda esta larguísima ruta "turística", de más de mil kilómetros de longitud, o sea que el que desee comprar piedras y fósiles, va a tener miles de ocasiones para poder hacerlo. Prosigo.
Está amaneciendo, cuando subo a uno de los dromedarios ("mi esposa, ni quiere oír hablar de ello y además, dice que se queda en el campamento") y con el joven "camellero" que lleva de la brida al animal, empezamos a caminar en dirección a "Levante" ("E").- Debo decir o aclarar, que el subir a un dromedario no es cosa fácil y pese a las advertencias del cuidador, puesto que incluso a nuestro guía (Carlos) que ha subido en ellos bastantes veces le ha ocurrido un accidente y ha sido lanzado por "la cabeza del animal", lo que le ha ocasionado un fuerte "costalazo" y ha quedado dolorido para una buena temporada y ello con suerte, pues igual pudo haberse "quedado allí", si la caída afecta a una parte vital del cráneo, columna vertebral u otra cualquier parte vital del organismo... ya que este animal al arrodillarse para que de el bajes, te puede tirar y de igual forma ocurre al levantarse una vez has subido a su cabalgadura y ello, debido a las bruscas sacudidas que realiza en ambas "fases", por lo que tienes que estar bien agarrado y ya te advierten bien de ello, si bien en estas rústicas "albardas o sillas", con las que estos ejemplares van aparejados, son rústicas por demás y tienen unas asideras que, "solo entienden los camelleros".
Felizmente, no vuelve a ocurrir nada más y... "la caravana se pone en marcha y en dirección a Argelia" (que dicen se encuentra a unos 50 km.)... Pero nosotros no vamos a recorrer "tan largo camino", ya que nos dirigimos a unas cercanas y enormes dunas, las que apreciamos recortadas en el horizonte de este amanecer y que distan no más de dos km. del campamento y las que en realidad son del tamaño de pequeños cerros o colinas, pero de finísima arena y las que se agigantan con el efecto de las luces y sombras del amanecer.
Recorremos este trecho y bajamos de los dromedarios, mientras, van llegando algunos componentes del grupo, que han preferido venir andando y todos nos repartimos y orientados por nuestros acompañantes nativos, vamos subiendo a diferentes dunas de las ya descritas, lo que para "los inexpertos", nos resulta incómodo y algo difícil, puesto que andar sobre estas arenas es algo peculiar y si bien tiene un cierto atractivo a esta hora tan temprana, pero con un poco de imaginación cualquiera puede imaginar lo que debe ser "este ejercicio" durante muchas horas y más aún si por circunstancias especiales... "te ves perdido en este mar de arenas"... es claro que se me llenan los zapatos de esta fina arena, si bien no me resulta molesto en esta corta experiencia, puesto que previsoramente he elegido la primera "gran duna" que encontramos en nuestro camino (otros se han trasladado un kilómetro más lejos) y donde otros (que opinarán igual que yo) se han detenido, ya que... "el Sol es tan grande, que, qué más da verlo nacer, desde un kilómetro más o menos distante de la lejanísima línea del horizonte, que se divisa desde donde me encuentro".
Efectivamente, han calculado bien el tiempo y no llevaremos allí más de quince minutos, cuando empieza a desarrollarse ese milagro diario, cual es "la salida del Sol" (sabido es que nunca sale el Sol, si no que es La Tierra... "la que se va dando la vuelta y es ella la que se presenta a su astro Rey para que la fertilice con su energía y calor... en esa eterna rotación de los astros a través del Universo y donde todo se mueve en una danza que no comprendemos")... Y efectivamente se va viendo en su clásica lentitud, la aparición del "disco solar" y sobre esa lejana línea del horizonte y la que es formada por lo que me parecen lejanísimas montañas... Y se produce ese bellísimo y espectacular hecho cotidiano, de la aparición del "Astro Rey" sobre lo que engañosamente parece una línea plana y horizontal; espectáculo -por otra parte- que es aquí igual o similar, al que se pueda producir en otra cualquier parte de La Tierra y ello tanto en el momento de "nacer", como en el de "morir" cuando ya se va el cotidiano día...Yo lo he visto en tantos lugares diferentes y tanto sobre la tierra como sobre las aguas del mar... que puedo atestiguar que en todas resulta un maravilloso y sereno espectáculo natural y que reconforta el alma y curiosamente -repito- es igual en la hora del "orto", que en la de la puesta o "muerte"... "En ambas, siento una paz enorme y un algo que parece susurrar que... nada muere... todo nace de nuevo".
Volvemos al campamento ("yo montado en mi dromedario") inmediatamente me dirijo al carro cuba y me lavo... "casi como los gatos"... antes me he descalzado y quitado los calcetines, sacudiendo la mucha arena que traigo del desierto; afortunadamente esta finísima arena se desprende totalmente y no deja rastro una vez sacudidas las prendas de calzar; un poco después nos es servido el frugal desayuno, el que se compone de pan (el que hay que decir es muy bueno en todo Marruecos) con mantequilla y mermelada ("a granel") café o té (a elegir) y de inmediato a ello... "vuelta a los vehículos todo terreno", mientras aguantamos las insistencias de estos vendedores y pedigüeños, ya que incluso nos piden "algo" por habernos acompañado "al desierto"... ¿Es que no les pagan nada y pese a haber dormido -quizá incluso guardando- y junto a los dromedarios?... no lo entiendo, puesto que es claro que les deben haber pagado por su trabajo y en tal caso esa insistencia en pedir es una "sinvergonzonería"; en fin, son cosas de este mísero mundo.
Ya estamos en "la infernal ruta" sufrida anoche (yo me tengo que embozar, colocándome un pañuelo como velo y que me cubra la nariz, ya que el polvo que desprende el vehículo al rodar, me molesta bastante) y a la luz del día boy observando el terreno por donde viajamos y el que curiosamente es diametralmente opuesto al que hemos dejado atrás hace solo unos minutos. Por el que rodamos es de color negruzco, llano o en suaves declives y cubierto con piedras de unos tamaños no muy grandes y por donde ruedan estos vehículos "de maravilla", si bien, con las sacudidas propias que producen los badenes, curvas y sorteo de algunos obstáculos naturales que existen y que son abundantes en estas, especie de "pistas", realizadas simplemente como "sendas" y al rodar continuamente sobre las mismas estos vehículos,
En este trayecto venimos hablando los siete ocupantes, sobre "la aventura" y lo que consideramos positivo ("pese al engaño -posible- en la misma") de todo ello.
Viene con nosotras el viejo funcionario al que ya me he referido (Sr. Prieto) y nos viene contando "cosas" del desierto, ya que estuvo allí y mucho más al sur y durante muchos años (recordemos que fue suboficial de las denominadas tropas nómadas, al servicio de España y que éstas estaban compuestas por nativos y dromedarios, salvo los jefes que eran oficiales del ejército regular de España). Este hombre nos cuenta y dice que... "los camelleros"(difícil resultaría decir "los dromedadieros" y que sería -pienso- lo correcto) cuando marchan en ruta o caravana de largo recorrido, llevan entre sus bagajes necesarios... dos odres de piel de cabra y en los que caben de diez a quince litros... uno lo llenan de agua y el otro de leche de camella; con ello, dátiles y poco más, pueden perfectamente aguantar en el desierto días o semanas. Nos dice que lo peor del desierto es el "Siroco o Simún" (viento) y que los dromedarios... "lo huelen" cuando en principio sopla suave y que llegado el momento, que sólo estos animales saben, se echan en las arenas y en lugares determinados por su instinto se colocan... de forma que la grupa quede en la dirección por donde sopla este terrible viento que viene "cargado de arena" y cuya tormenta puede durar varios días. Los camelleros "los dejan hacer" y tan pronto estos animales se han echado al suelo, se refugian junto a ellos y se colocan materialmente "pegados a los cuerpos de estos rumiantes", puesto que saben que junto a estos animales, encontrarán siempre el lugar más seguro (recordemos que estas tormentas cambian de lugar las arenas y de esta violenta forma trasladan las dunas, por lo que en su furor... "entierran y desentierran" constantemente... de ahí el proceder ya descrito de "bestias y hombres", pues son éstas las que mejor intuyen su seguridad).
También nos cuenta el señor Prieto, que..."las sillas o monturas de estos animales (que pueden ser de gran lujo) tienen "cuatro puntos de anclaje"; y es allí donde cuelgan los odres, otras vituallas, e incluso el fusil o "espingarda"; así logran quienes emplean este medio de viaje y transporte, una carga muy equilibrada y con ello obtienen mayor rendimiento de estos durísimos animales de carga y de los que aquí en esta parte de marruecos, se emplean bastante... "tan es así, que ya no quedan en estado salvaje y todos están controlados y domesticados"

Antonio García Fuentes
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Jaén: 27 de Agosto del 2018

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