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El Estado y yo  	El Estado y como si fuésemos esclavos suyos (cosa que muchos de los que dicen gobernar creen, “a pie juntillas”) considera que como tales, sólo nos tiene para sacarnos todo cuanto puede y más; además constantemente nos impone obligaciones FONDOq20%El Estado y yo  	El Estado y como si fuésemos esclavos suyos (cosa que muchos de los que dicen gobernar creen, “a pie juntillas”) considera que como tales, sólo nos tiene para sacarnos todo cuanto puede y más; además constantemente nos impone obligaciones FONDOq2 0% [ 0 ]
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25102019

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El Estado y yo

El Estado y como si fuésemos esclavos suyos (cosa que muchos de los que dicen gobernar creen, “a pie juntillas”) considera que como tales, sólo nos tiene para sacarnos todo cuanto puede y más; además constantemente nos impone obligaciones, mientras él las elude y cada vez nos devuelve o da menos. Por ello hay que detenerse y reflexionar, para hacer balance y pedir cuentas a quién nunca las da; gobierna con mentiras, cada vez más abundantes; y en una impunidad, que llegará a la tiranía, de otras épocas; donde “aquellos sátrapas y sus guardias armadas, eran los dueños de todo”. Por lo tanto yo hago mi balance demostrando que el explotado he sido yo y en todos los años de mi vida; dio igual el régimen que me explotara; pero éste último lo ha hecho mucho más.
Como a mí el “Estado español”, nunca me dio nada; y por el contrario, la precariedad de la vida en que me situó, me obligó a trabajar desde los siete años; y desde entonces, “producí para ese miserable Estado, que ni me enseñó a leer y menos a escribir; por lo que oficialmente, sigo siendo, “un analfabeto más en el pomposo reino de España”. Luego y como obligadamente entré, en la mejor universidad de la vida, cual es, “la vida misma vivida y partiendo desde cero”. Aprendí a leer, escribir, incluso mecanografía, y mis inicios en cultura y pensamiento; gracias a mi madre, que me obligó a ir a aquellas, “escuelas nocturnas”, impartidas, sólo por “hombres buenos y también alguna mujer”, que las daban a módicos precios, para de alguna manera, también poder vivir ellos, en aquellos “miserables” tiempos de la pos guerra civil. O sea y en concreto, que yo en mi vida, sólo tengo que estar agradecido, a dos grandes mujeres, cuales fueron, mi madre y la madre de esta, mi abuela materna; las que supieron educarme y formarme en los mejores cimientos de una vida, para que llegado el tiempo, yo pudiera valerme por mí mismo y en una amplitud inimaginable.
Por todo ello, quiero, antes de morir, hacerle al Estado; “este testamento”, para constancia de quién lo lea; y en especial de los (generalmente) inútiles políticos y demás mandatarios en dicho Estado; y que he aguantado desde que nací en 1938 hasta la fecha en que escribo, cuando ya sólo me faltan once días para cumplir los ochenta y un años. En todos ellos, he contribuido con mucha amplitud, a crear riqueza en ese Estado, cuya relación, llevaría varios folios el detallarla, “puesto que fue abundante, tanto en materia, como en pensamiento y formación inmaterial”.
Estado al que en dinero, aún hoy, considero que le pago mucho más que él a mí, puesto que me paga, tras haberle cotizado cuarenta anualidades a “su seguridad social”; una pensión de seiscientos noventa y cinco euros, con los que si sólo tuviese esos ingresos, moriría de hambre y miseria; y ese Estado, quedaría indiferente a ese hecho, como queda ante tantísimos otros, de los que es culpable, por cuanto ni supo, “educar a sus administrados”; y menos formarlos como es su ineludible obligación, para que produjeran autoabasteciéndose. En contrapartida, ese miserable Estado, me cobra impuestos hasta por el patrimonio, ganado honradamente; puesto que en vez de gastarlo en juergas y lujos, lo fui ahorrando. También por morir mi esposa, me sacaron un capital muy importante (casi cuatrocientos cincuenta mil euros en dinero efectivo: los canallas no quieren cobrar “en especie”), puesto que ya, aquí, se paga, hasta por los muertos y las herencias que dejan a sus propios hijos, a los que saquea ese Estado con toda ferocidad.
Veamos un resumen de “mi historia”. Nací un trece de agosto de 1938; tercer año de la terrible y la más cruel, de las muchas guerras civiles que ha soportado España (Siempre debidas a sus malísimos gobernantes); por ello me considero y así lo escribí, como “hijo de la guerra civil”; puesto que si no fuera sido así, considero que mi madre no se hubiese casado con mi padre; sencillamente, por cuanto era cuasi una niña de diecisiete años; y mi padre ya un hombre con diez años más. Pero como él, “era funcionario del Estado”; y ello antes, y siempre, aquí en España, ha sido garantía de “vida asegurada y bastante cómoda, o incluso muy abundante”; todo ello influyó en aquel matrimonio, del que yo fui, el primero y único descendiente, por lo que se verá después.
Los orígenes de mis progenitores y familias, son del de las capas más humildes de España; o sea, campesinos, labriegos y gente del campo; sin otros bienes que sus miembros útiles para trabajar, más como “siervos”, que como otra cosa, puesto que en aquellos tiempos, aún en el campo español; y más en el de Andalucía, estas pobres gentes, seguían siendo “siervos de la gleba de sus amos, o amos de la tierra”.
Pero he aquí, que mi padre, tenía “un cerebro inusual en estas gentes”; y por ello, supo escalar y salir del foso “labriego”; y por esfuerzos propios, consiguió, entrar en la entonces, “Policía, o Guardia de Asalto”; transformada después y realizadas “las depuraciones” ordenadas por Franco, en la, “Policía Armada” (“popularmente conocida como los grises”); hoy “Policía Nacional”. Y aquello en aquellas fechas, era “él no va más”, para una joven labriega. Aparte de ello, mi padre era ya un destacado político republicano, militante en principio en las “Juventudes Socialistas”, y que luego pasó, al partido Comunista (convencido equivocadamente de que aquel sistema, sería bueno para el obrero en general), donde igualmente destacó en su provincia, pero no como ladrón, asesino, violador y otras “cosas”, que se hicieran, puesto que, “la memoria Histórica”, que nos cuentan, los canallas de hoy, no lo es toda, ya que en los dos bandos, se cometieron atrocidades; y las del bando republicano, se ocultan perversamente; cosa que será grave, sobre todo cuando hayamos muerto los que vivimos todas aquellas tragedias, y queden sólo, unas nuevas generaciones que en general, estarán miserablemente engañadas, al conocer una historia, que no lo es en realidad; cosa que los profesores (Maestros de verdad, no queda ni uno) son cómplices en ello; y en ellos, caerá el peso de la historia; igualmente de los padres, que como yo, conocimos los hechos, personalmente unos y por relatos de los muchos que los vivieron y que hablaron claro. Por ello los padres y con mucho más motivo, han debido contarles la cruda verdad a sus vástagos.
Pero la guerra civil la ganó Franco; sencillamente; por cuanto supo organizarse muchísimo mejor que los denominados republicanos (que entre luchas intestinas e infinidad de errores y desastres, terminaron en un denominado, conglomerado, más afín a la Rusia de Stalin, que a la república que decían defender) de lo que Franco, supo sacarle todo el beneficio y por ello; y las concesiones que le habían hecho “los suyos”, en Burgos, quedó como “dueño de España”; y además, aclamado casi como un dios, por los que le siguieron, y por los que “lo esperaban como libertador”; cosa que tuvo un primer apoteosis, en Cataluña, donde los catalanes, salieron a la calle, a recibirlo como ya digo; cosa que también los catalanes hoy lo quieren ocultar. No digamos la Iglesia Católica, que le dejó, “hasta el Palio para que lo cubriese cuasi como si estuviese en la santidad suprema”.
Y no, no hablo “de justicia y menos de equidad”; sé por intuición profunda y profundo análisis de los hechos, de que si en vez de Franco haber ganado la guerra, la hubiesen ganado, “los republicanos-comunistas o ya Frente Popular”; las masacres posteriores y todo lo demás, lo hubiesen hecho, “lo mismo”, puesto que “españoles eran unos y españoles los otros… y la mala leche de ambos bandos, quedó demostrada, en el transcurso de aquellos casi cuatro años de guerra civil, donde en ambos territorios, se cometieron atrocidades, que deben saberse, sin omitir ni una, y como enseñanza veraz para que no se repita”.
Se acaba finalmente, aquella maldita guerra; y Franco manda publicar un edicto, que dice más o menos… “Aquellos que no se mancharan de sangre ni cometieran delitos punibles por el código penal, que vuelvan a sus casas, que no serán represaliados” (más o menos puesto que cito de memoria). Mi padre como muchísimos más, se encontraban desperdigados, en los reductos finales del desastre de las batallas; y a él le cogió en Alicante; y como, “él como idealista y en contra de la violencia siempre, lo que le llevó a enfrentamientos con los más radicales de su cuerda”; y ante los consejos de otros “jefecillos”, que de allí, marcharon a Rusia; el convencido de que habría justicia; decidió volver a su pueblo, donde su esposa e hijo le aguardaban y allí continuaría su vida… Volvió como pudo y, “atravesando media España”; volvió a su pueblo y allí se entregó y entregó la pistola que aún conservaba… “la justicia fue, detenerlo, interrogarlo, torturarlo, para que firmase lo que le pusieran delante; y después fusilarlo en el mismo pueblo, tras un juicio inimaginable y donde condenaron junto a él, a varias docenas de similares, habitantes de los pueblos de alrededor del partido Judicial (Mancha Real) de donde él era nativo y tenía su domicilio”. En mi novela “Aullidos en Andalucía”; también en otros libros e infinidad de artículos; digo más cosas de aquellos tiempos. Sus huesos aún yacen en una fosa común; y que nadie me venga a pedir que “los remuevan”; descansen allí, puesto que ya… “los huesos sólo sirven para que algunos vivos, vivan a costa de ellos; y con el beneplácito de quienes no entienden los perversos actos de la perversa política, para vivir de ellos”. Sepa el que no lo sepa, que cuando hay que hacer algo por el ser humano, es cuando está vivo, después sólo sirve para los “buitres” que siempre vivieron a costa de los muertos”.
Lo terrible, aparte de lo terrible ya contado, es que al fusilar a mi padre; mi madre queda viuda a los diecinueve años, yo huérfano a los diez meses; ambos sin recursos, puesto que, “la generosidad del vencedor”, se tradujo en anular los derechos de viudedad de mi madre y los de huérfano míos, como miembros herederos de un funcionario republicano, cuyo cargo fue inscrito en “La Gaceta de Madrid” (antecesora del luego “Boletín del Estado Español”). ¿Qué pudo hacer mi madre? Primero soportar todo el dolor y anexos, de los terribles hechos; luego volver a casa de su madre… y después, tenía dos caminos, uno; “meterse a puta” (era muy guapa) y como tantas otras desgraciadas, tuvieron que hacer para sobrevivir; o seguir en el camino duro de aquellos “siervos de la gleba”, que lo fueron muchísimos años más; y cuyos trabajos y humillaciones, mejor “me los guardo”; ya he escrito algo en mis artículos y mis libros publicados; pues ya nada sirve para otra cosa, que para, “una verdadera memoria histórica que se debe saber íntegra”, pero que “los canallas de siempre; y de todas las tendencias políticas de panza y bolsillo”, no publicarán jamás.
Yo y con mis escritos desde hace ya más de cuarenta años, “me sigo ganando mi pan de cada día”; si bien por ellos nunca me han pagado nada, pero, “ese salario me lo asigno yo y me lo pago, con el mucho dinero que gané en los negocios… y precisamente en la dictadura de Franco, donde aparte de la política, había mil caminos para hacerse rico y dentro de la ley”, puesto que se pagaban muy pocos impuestos; y muchos, muchísimos, “no afectos al movimiento del franquismo” (yo no he militado en política alguna, sentía y siento repulsión por todas ellas); tuvimos vías más que sobradas, para en lo económico, llegar a esa enorme cantidad de “clases medias”, que llegó a haber, y que estos inútiles de ahora, se las han ido cargando hasta llegar, a las situaciones, de ya miseria y sin futuro, que tienen delante, la mayoría de españoles, que como en aquellos “peores tiempos de Franco”, tienen que emigrar al extranjero, puesto que aquí no pueden vivir… “Ahora mismo salen de mi provincia miles de jornaleros que como cada año, van a la vendimia francesa, a trabajar por diez euros la hora, lo que al menos, les resuelve los problemas del momento”… ¡¡Progreso dicen los inútiles políticos que dicen gobernar España… y no les da vergüenza decírnoslo tantas veces!!
“También la clase política, incluido el rey y toda su familia, directa e indirecta; están de vacaciones; después de todo lo ocurrido en las últimas elecciones, donde el final, es… “Una España sin gobierno, por cuanto los mercenarios que se lo disputan; la marcha de la nación, les importa dos cojones, sólo buscan su medro o gran negocio, y al resto pues que le den… “por donde el lector puede imaginar”. Amén.
*************
EPÍLOGO: Sirva lo que antecede, como “una oración” a las “ferias y fiestas”, organizadas por un fracasado gobierno, que se jacta de “haber desenterrado los huesos o momia de Franco, trasladándolos a un lugar, donde curiosamente, fue Franco el que dejó designado antes de morir; nunca él dijo que lo enterrasen en donde lo enterraron sus seguidores, no por otra cosa, que porque creyeron –ilusos- de que continuaría “el franquismo y ellos como dueños de España”. España y como siempre, pasó a “los dueños de turno”, que son los que la siguen explotando en beneficio propio. Amén.

Antonio García Fuentes
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